Una maldición condeno al reino. La malvada hechicera, ama y señora de los espíritus de la noche, echo un hechizo y la comarca se transformo en un inmenso laberinto con infinitos pasadizos. Con muros laterales de piedra de cincuenta metros de altura, separados por una distancia de cinco kilómetros.
La hechicera, cuyo nombre era " Lunantra" condeno esa tierra porque el monarca de aquel entonces, " Tiranis, el magnifico", asesino a su hijo, el malvado príncipe de la estrellas "Yamal".
Transcurrieron mil años y muchos quisieron penetrar en el laberinto, pero murieron al intentarlo. El laberinto cambiaba el trayecto de sus pasadizos cada noche y era imposible encontrar su salida.
El reino vivia en un estado de libertinaje total, las cosechas estaban secas y el hambre los castigaba. Ademas los plebeyos no respetaban a sus soberanos ni a sus leyes.
Y fue entonces cuando una adolescente de trece años, la princesa " Lucila", de la dinastía de los caballeros de las rosas, tomo la decisión de atravesar el laberinto y salvar a su devastado reino.
Se puso su armadura, tomo su espada, monto su caballo y partió.
Recorrió el laberinto y hallo la cabaña de una bruja.Y se presento ante ella. La anciana dijo que le diría como continuar, pero antes debia capturar un unicornio blanco. Y "Lucila" así lo hizo.
Siguió avanzando y llego a una cueva, y cientos de malvados orcos intentaron hacerla prisionera, pero logro escapar.
El laberinto, como se menciono al principio de este relato épico, modificaba su trayecto diariamente y por momentos desorientaba a la princesa.
Después de cruzar el "bosque de las almas perdidas"encontró, por casualidad la "isla de las hadas". Nado hacia esa lejana costa, al mismo tiempo que abandonaba para siempre a su caballo.
Las hadas prometieron ayudarla si conseguía traerles la "copa sagrada de los elfos". Y con mucho esfuerzo la obtuvo.
Continuo su recorrido y arribo a la "tierra de los duendes".Estos eran arrogantes, codiciosos y siniestros. Los duendes impidieron que continuara su camino. Sin embargo, prometieron que le darían el pergamino de los "antiguos gigantes sin
tierras", un mapa para orientarse, si asesinaba a rey de los "trolls". Casi muere en esa travesía. Sin embargo, entrego a los duendes la cabeza de ese cruel monarca.
Se acercaba al final del laberinto.
Entro al reino de las "ninfas", y estas le exigieron, si quería llegar al final de su viaje, la sagrada espada del ultimo dragón, y a cambio le concederían poderes mágicos. La princesa escalo la montaña mas alta y consiguió la antigua espada
con valentía; y así, con sus nuevos poderes, se transformo en "Lucila, la hechicera blanca".
Llego al final de su odisea, hazaña que nadie logro jamas. Se dirigió al castillo de la hechicera, que se encontraba al final del laberinto, y con su espada y sus conjuros asesino a "Lunantra", que todavía vivía.
El laberinto desapareció para siempre y de esa forma salvo a su reino.
"BLOG DE LITERATURA JUVENIL" Autor: Alejandro N. Santilli - santillialejandro781@gmail.com - Cuentos, Obras de Teatro breves y Poesia narrativa.
lunes, 25 de agosto de 2014
martes, 19 de agosto de 2014
Un corazon con aroma a frutillas
Había una vez una niña muy hermosa que nació con un fuerte aroma a frutilla en todo su cuerpo. Era tan intenso que sus padres usaban barbijo para protegerse y no desmayarse.
Su presencia “frutal” era muy agradable, sin embargo, ese dulce olor terminaba empalagando hasta el punto de ser insoportable.
Para Julieta, el personaje principal de esta historia, la vida no era fácil. Salir a la calle era un problema, pues la gente al olerla más de diez segundos, huía despavorida.
Tuvo que dejar la escuela porque no soportaba ser excluida de ese ámbito. No compartía el aula con sus compañeros, pues el director le había asignado una para ella sola. Y los profesores se negaban a darle clases.
Pasaron los años, Julieta se transformó en adolescente. Era muy bonita; era rubia, de tez blanca y alta.Y ya empezaba a gustarle los chicos, pero no se atrevía a
hablar con ellos por temor a espantarlos.
Una vez fue a bailar sola pero fue un verdadero desastre. Tuvieron que desalojar el lugar y llamar a los bomberos.
Hasta que una tarde de verano su vida cambio. Conoció a su "príncipe azul".
Ronald, el florista, era su nombre. Habia perdido a sus padres y trabajaba desde niño. Tenia diecisiete años.
Esa tarde, Julieta fue a la florería y el chico no le quito los ojos de encima. Cuando salió a la calle, el comenzó a seguirla hasta que la alcanzo en la esquina.
-Señorita, permítame invitarla a tomar un helado.
-¿No te molesta mi aroma a fresas, chico guapo? – respondió desafiante
-Soy florista desde hace más de cinco años. Tengo el olfato muy sensible a todo y tu hueles muy bien. Tu aroma me cautiva. Hueles a frutilla con jazmin y una pizca de rosas y claveles.
Estaban todo el tiempo juntos; se amaban y daba gusto verlos juntos.
Y así Julieta, la bella adolescente "frutal", conoció al amor de su vida. Y cuando cumplió los dieciocho años, se casó con Ronald, su gran amor.
Su presencia “frutal” era muy agradable, sin embargo, ese dulce olor terminaba empalagando hasta el punto de ser insoportable.
Para Julieta, el personaje principal de esta historia, la vida no era fácil. Salir a la calle era un problema, pues la gente al olerla más de diez segundos, huía despavorida.
Tuvo que dejar la escuela porque no soportaba ser excluida de ese ámbito. No compartía el aula con sus compañeros, pues el director le había asignado una para ella sola. Y los profesores se negaban a darle clases.
Pasaron los años, Julieta se transformó en adolescente. Era muy bonita; era rubia, de tez blanca y alta.Y ya empezaba a gustarle los chicos, pero no se atrevía a
hablar con ellos por temor a espantarlos.
Una vez fue a bailar sola pero fue un verdadero desastre. Tuvieron que desalojar el lugar y llamar a los bomberos.
Hasta que una tarde de verano su vida cambio. Conoció a su "príncipe azul".
Ronald, el florista, era su nombre. Habia perdido a sus padres y trabajaba desde niño. Tenia diecisiete años.
Esa tarde, Julieta fue a la florería y el chico no le quito los ojos de encima. Cuando salió a la calle, el comenzó a seguirla hasta que la alcanzo en la esquina.
-Señorita, permítame invitarla a tomar un helado.
-¿No te molesta mi aroma a fresas, chico guapo? – respondió desafiante
-Soy florista desde hace más de cinco años. Tengo el olfato muy sensible a todo y tu hueles muy bien. Tu aroma me cautiva. Hueles a frutilla con jazmin y una pizca de rosas y claveles.
Estaban todo el tiempo juntos; se amaban y daba gusto verlos juntos.
Y así Julieta, la bella adolescente "frutal", conoció al amor de su vida. Y cuando cumplió los dieciocho años, se casó con Ronald, su gran amor.
lunes, 11 de agosto de 2014
Mi locura por los videojuegos
Todo comenzó cuando mi papá me compró una consola de juegos cuando tenía doce años. En seguida me entusiasme con el “Pac man”, con el “Frogger”, con el "Galaga", con los "Invasores del espacio", con el "Donkey Kong", con el "1942" con el "Kung fu master", con el "Bomberman", con el "Bubble bobble", con el "Star force", con el "Mario Bros", con el "Sonic" y con el “Tetris”. Pasaba horas jugando y, sin darme cuenta, descuidaba mis tareas escolares e ignoraba a mis amigas.
Después, un año más tarde, para mi cumpleaños, me regalaron una computadora. Eso cambió mi vida. A veces pasaba días sin dormir tratando de aprender su uso; aprendí sola con ayuda de libros y revistas de programación. Lo que siempre me volvió loca fueron los juegos. Cree muchos de ellos y los vendía por Internet, sin que mis padres se enterasen. Como no podía tener una cuenta bancaria me abonaban en efectivo. Me encontraba con mis clientes después de la escuela y cerrábamos el trato.
Cuando tenia esa edad, adquirí también las viejas consolas "Atari" y "Family game" (rompía los joyticks de tanto jugar); y después las versiones mas modernas de "Nitendo" y "Sega".
Mi mejor amiga, Soledad, me vendió su celular, pero lo usaba sólo para jugar al “Pin ball” (era experta y conseguí romper el récord de ese juego en mi país). No solía mandar mensajes ni llamaba a nadie.
Tuve una fuerte discusión con mis progenitores cuando decidí dejar la escuela. No me interesaba aprender cosas absurdas que nunca iba a poner en práctica en la vida. Mis padres reprochaban que lo único que mi importaba eran los “jueguitos electrónicos”.
-¡Por dios, hija, debes salir con tus amigas, ir a discotecas y conocer chicos!
-Soy feliz así, mamá. ¡Déjenme en paz!
Pero lo peor que me sucedió fue convertirme en adicta. Cuando salieron los juegos de realidad virtual me perdí en ese fantástico mundo.
Ni siquiera tuve que gastar dinero, pues esa “maravillosa” aplicación la descargue en la red.
El juego consistía en una aventura épica y medieval. Yo era una reina y tenía que gobernar. Vivía en un castillo y me enfrentaba a orcos, dragones y gigantes. Firmaba acuerdos territoriales con los duendes y me enamoraba de un elfo muy apuesto.
Después siguió la "Playstation", que fue mi perdición.
En ese mundo estuve en inmersa hasta los quince años. No me bañaba y estaba en pijamas todo el día. Mis padres estaban muy preocupados por mí. Yo, por supuesto, los ignoraba.
Y un día me “desconectaron “de esa realidad paralela. Mi papá apagó la computadora y me internaron en un centro de adicciones.
-Se terminó, hija. Hemos tenido bastante paciencia contigo. ¡Basta de jugar!
-¡Es injusto! Yo no molesto a nadie…
Salí de ese horrible lugar y regrese a mi hogar. Cuando llegué me dirigí a mi cuarto y, para mi sorpresa, la computadora y la consola, habían desparecido.
Me reencontré con mis amigas. No las veía desde hacía más de tres años.
-¿Qué gusto volver a verte? Me alegro tanto de que estés nuevamente en este mundo.
-Gracias. De todas formas cuando termine la escuela me dedicaré a la programación de videojuegos.
Eso era lo que mis amigas me decían.Mientras tanto yo experimentaba algo de felicidad por haber abandonado la realidad virtual. Sin embargo extrañaba ese mundo tan increíble.
De todas formas, los sábados, me escapaba a la tienda de videojuegos del centro comercial y me deleitaba con jueguitos de la década del ochenta. Pensar que mi adicción empezó con esos juegos tan básicos.
Para mis “dulces dieciséis “compre un pequeño “game boy”, que usaba, con muchísimo placer, a escondidas de mis padres.
Ya me había curado y estaba preparada para volver a la escuela y terminar mi adolescencia, pero nunca voy a olvidar las noches de insomnio viviendo aventuras en mi computadora.
Después, un año más tarde, para mi cumpleaños, me regalaron una computadora. Eso cambió mi vida. A veces pasaba días sin dormir tratando de aprender su uso; aprendí sola con ayuda de libros y revistas de programación. Lo que siempre me volvió loca fueron los juegos. Cree muchos de ellos y los vendía por Internet, sin que mis padres se enterasen. Como no podía tener una cuenta bancaria me abonaban en efectivo. Me encontraba con mis clientes después de la escuela y cerrábamos el trato.
Cuando tenia esa edad, adquirí también las viejas consolas "Atari" y "Family game" (rompía los joyticks de tanto jugar); y después las versiones mas modernas de "Nitendo" y "Sega".
Mi mejor amiga, Soledad, me vendió su celular, pero lo usaba sólo para jugar al “Pin ball” (era experta y conseguí romper el récord de ese juego en mi país). No solía mandar mensajes ni llamaba a nadie.
Tuve una fuerte discusión con mis progenitores cuando decidí dejar la escuela. No me interesaba aprender cosas absurdas que nunca iba a poner en práctica en la vida. Mis padres reprochaban que lo único que mi importaba eran los “jueguitos electrónicos”.
-¡Por dios, hija, debes salir con tus amigas, ir a discotecas y conocer chicos!
-Soy feliz así, mamá. ¡Déjenme en paz!
Pero lo peor que me sucedió fue convertirme en adicta. Cuando salieron los juegos de realidad virtual me perdí en ese fantástico mundo.
Ni siquiera tuve que gastar dinero, pues esa “maravillosa” aplicación la descargue en la red.
El juego consistía en una aventura épica y medieval. Yo era una reina y tenía que gobernar. Vivía en un castillo y me enfrentaba a orcos, dragones y gigantes. Firmaba acuerdos territoriales con los duendes y me enamoraba de un elfo muy apuesto.
Después siguió la "Playstation", que fue mi perdición.
En ese mundo estuve en inmersa hasta los quince años. No me bañaba y estaba en pijamas todo el día. Mis padres estaban muy preocupados por mí. Yo, por supuesto, los ignoraba.
Y un día me “desconectaron “de esa realidad paralela. Mi papá apagó la computadora y me internaron en un centro de adicciones.
-Se terminó, hija. Hemos tenido bastante paciencia contigo. ¡Basta de jugar!
-¡Es injusto! Yo no molesto a nadie…
Salí de ese horrible lugar y regrese a mi hogar. Cuando llegué me dirigí a mi cuarto y, para mi sorpresa, la computadora y la consola, habían desparecido.
Me reencontré con mis amigas. No las veía desde hacía más de tres años.
-¿Qué gusto volver a verte? Me alegro tanto de que estés nuevamente en este mundo.
-Gracias. De todas formas cuando termine la escuela me dedicaré a la programación de videojuegos.
Eso era lo que mis amigas me decían.Mientras tanto yo experimentaba algo de felicidad por haber abandonado la realidad virtual. Sin embargo extrañaba ese mundo tan increíble.
De todas formas, los sábados, me escapaba a la tienda de videojuegos del centro comercial y me deleitaba con jueguitos de la década del ochenta. Pensar que mi adicción empezó con esos juegos tan básicos.
Para mis “dulces dieciséis “compre un pequeño “game boy”, que usaba, con muchísimo placer, a escondidas de mis padres.
Ya me había curado y estaba preparada para volver a la escuela y terminar mi adolescencia, pero nunca voy a olvidar las noches de insomnio viviendo aventuras en mi computadora.
lunes, 4 de agosto de 2014
La carta más triste (1)
Alguien sin escrúpulos robo mi inocencia. No quiero dar detalles; así que hablare metafóricamente. Mi agresor me atormentó siempre con la culpa, pero yo se que no fui la responsable de lo que me paso. Nunca provoqué a nadie. Solo diré que fue un familiar mío de veinticinco años de edad. El me molestaba, se divertía conmigo y me amenazaba desde hacia años.
Hable con mi madre pero nunca me creyó.
- Eres una mentirosa. No puedes hacer una acusación de esa clase.
- ¡Te juro que es verdad, mamá! ¡Ayúdame!
Plantee mi problema en la escuela; le comente a mi maestra todo lo que estaba sufriendo, pero no me quiso entender ni ayudar. De hecho insinuó que yo provocaba a ese monstruo.
-Tal vez deberías dejar de usar las polleras tan cortas - agrego la docente.
- ¡Nadie me comprende! ¡Tengo doce años! No se provocar a un hombre.
A los trece años quede embarazada de ese desgraciado. "Nunca querré a ese ser gestado sin consentimiento", pensaba todo el tiempo. Cuando tuve el atraso me agarro un ataque de pánico y acudí a una amiga, quien me acompaño a la farmacia a comprar el test de embarazo.
- ¡No puede ser! Ese miserable me arruino la vida.
- Tranquilízate, Jorgelina. Encontraremos una salida - me consoló mi mejor amiga.
- Esto es un callejón sin salida- dije desesperada.
Lo oculte cuatro meses hasta que ya no podía disimularlo más. Pensé en abortar, pero no tuve el valor de hacerlo. Hable con mis padres sin embargo ellos no me comprendieron. Mentí; dije que el responsable era un chico que conocí en una discoteca. Tuve miedo de decir la verdad pues, como mencione al principio, siempre estuve amenazada.
Mis padres me dieron un ultimátum para irme de casa y me marche.
Hoy vivo en la calle y tengo mucho frío.
¿Por qué me ocurrió esto a mí? Era una chica normal que iba a la escuela y tenía amigas.
Estoy sola y desesperada y ya perdí la esperanza. No quiero continuar con este martirio; me rindo.
Redactare una carta de despedida para mi familia. Ya todo termino para mí.
(1) Este relato es una obra no verídica.
Hable con mi madre pero nunca me creyó.
- Eres una mentirosa. No puedes hacer una acusación de esa clase.
- ¡Te juro que es verdad, mamá! ¡Ayúdame!
Plantee mi problema en la escuela; le comente a mi maestra todo lo que estaba sufriendo, pero no me quiso entender ni ayudar. De hecho insinuó que yo provocaba a ese monstruo.
-Tal vez deberías dejar de usar las polleras tan cortas - agrego la docente.
- ¡Nadie me comprende! ¡Tengo doce años! No se provocar a un hombre.
A los trece años quede embarazada de ese desgraciado. "Nunca querré a ese ser gestado sin consentimiento", pensaba todo el tiempo. Cuando tuve el atraso me agarro un ataque de pánico y acudí a una amiga, quien me acompaño a la farmacia a comprar el test de embarazo.
- ¡No puede ser! Ese miserable me arruino la vida.
- Tranquilízate, Jorgelina. Encontraremos una salida - me consoló mi mejor amiga.
- Esto es un callejón sin salida- dije desesperada.
Lo oculte cuatro meses hasta que ya no podía disimularlo más. Pensé en abortar, pero no tuve el valor de hacerlo. Hable con mis padres sin embargo ellos no me comprendieron. Mentí; dije que el responsable era un chico que conocí en una discoteca. Tuve miedo de decir la verdad pues, como mencione al principio, siempre estuve amenazada.
Mis padres me dieron un ultimátum para irme de casa y me marche.
Hoy vivo en la calle y tengo mucho frío.
¿Por qué me ocurrió esto a mí? Era una chica normal que iba a la escuela y tenía amigas.
Estoy sola y desesperada y ya perdí la esperanza. No quiero continuar con este martirio; me rindo.
Redactare una carta de despedida para mi familia. Ya todo termino para mí.
(1) Este relato es una obra no verídica.
lunes, 28 de julio de 2014
Mi fobia a los ascensores
Hace poco que llegue a esta ciudad. Mis padres decidieron mudarse y tuve que dejar a todos mis compañeros de la escuela y a mis amistades. No fue fácil.
Soy extranjera; nací en Inglaterra hace quince años.
Me llamo Aurora y creo que no soy tan feliz.
Ayer tuve mi primera sesión con mi psiquiatra. Sufro de fobias. Más específicamente tengo problemas con los ascensores. Cuando subo a uno de ellos siento que me falta el aire y me desmayo.
Hay una causa: hace dos años subí al ascensor de la escuela. Iba al cuarto piso y de repente se cortó el suministro eléctrico. Estuve allí desmayada más de seis horas.
Hoy empiezo mi primera clase en el gimnasio y para mí es un problema porque no hay escaleras y me angustia pensar que debo usar el ascensor.
Llegue al lugar. Me registre y me dirigí hacia el ascensor.
Allí había un señor que empezó a hablarme.
- Esta pálida. ¿Se siente bien, señorita?
- Creo que sí. Suelo descomponerme dentro de los ascensores.
- Tranquila, ya llegas al décimo piso.
Comencé a sentirme mal; se me nublo la vista y me desplome.
Cuando abrí los ojos, me encontraba en mi casa. Eran las ocho de la mañana.
“No es posible. No pudo haber sido una pesadilla”, pensé. Pero aparentemente lo había sido.
Me cambié y me dirigí (¿nuevamente?) al gimnasio.
Llegue al lugar y atravesé el vestíbulo del edificio. Por poco me muero cuando vi al señor que subió conmigo en la pesadilla. ¿Fue una premonición? ¿Qué me estaba ocurriendo?
- ¿La conozco, joven? – me pregunto al verme.
- No…creo que no. No lo conozco. Me tengo que ir, señor…
Me puse muy nerviosa. Presione rápidamente el botón del ascensor para llamarlo. Subí sola; no quería viajar con ese desconocido.
E increíblemente no me descompuse. Respire profundamente y llegue al décimo piso.
Y gracias a ese sueño o pesadilla mi fobia desapareció y por primera vez en mucho tiempo me sentí bien.
Soy extranjera; nací en Inglaterra hace quince años.
Me llamo Aurora y creo que no soy tan feliz.
Ayer tuve mi primera sesión con mi psiquiatra. Sufro de fobias. Más específicamente tengo problemas con los ascensores. Cuando subo a uno de ellos siento que me falta el aire y me desmayo.
Hay una causa: hace dos años subí al ascensor de la escuela. Iba al cuarto piso y de repente se cortó el suministro eléctrico. Estuve allí desmayada más de seis horas.
Hoy empiezo mi primera clase en el gimnasio y para mí es un problema porque no hay escaleras y me angustia pensar que debo usar el ascensor.
Llegue al lugar. Me registre y me dirigí hacia el ascensor.
Allí había un señor que empezó a hablarme.
- Esta pálida. ¿Se siente bien, señorita?
- Creo que sí. Suelo descomponerme dentro de los ascensores.
- Tranquila, ya llegas al décimo piso.
Comencé a sentirme mal; se me nublo la vista y me desplome.
Cuando abrí los ojos, me encontraba en mi casa. Eran las ocho de la mañana.
“No es posible. No pudo haber sido una pesadilla”, pensé. Pero aparentemente lo había sido.
Me cambié y me dirigí (¿nuevamente?) al gimnasio.
Llegue al lugar y atravesé el vestíbulo del edificio. Por poco me muero cuando vi al señor que subió conmigo en la pesadilla. ¿Fue una premonición? ¿Qué me estaba ocurriendo?
- ¿La conozco, joven? – me pregunto al verme.
- No…creo que no. No lo conozco. Me tengo que ir, señor…
Me puse muy nerviosa. Presione rápidamente el botón del ascensor para llamarlo. Subí sola; no quería viajar con ese desconocido.
E increíblemente no me descompuse. Respire profundamente y llegue al décimo piso.
Y gracias a ese sueño o pesadilla mi fobia desapareció y por primera vez en mucho tiempo me sentí bien.
lunes, 21 de julio de 2014
Nancy en el legendario reino de "Lin mer"
Tocaron el timbre de mi casa. Era un hombre vestido con una túnica roja y tenia una barba muy larga.
- ¿Es usted la señorita Nancy Ronald?
- Si - afirme.
- Soy Gerald, el hechicero. Este paquete es para usted; contiene una varita magica y un pergamino con instrucciones.
Lo mire y supuse de que se trataba de un chiflado que se había escapado del manicomio.
Cuando estaba a punto de responder el hombre desapareció; se desvaneció por arte de magia. Me asuste muchísimo y entre a mi casa.
Abrí el paquete y encontré una varita de madera y un pergamino. Lo leí.
Decía que esta noche a las doce en punto se abriría un portal, debía atravesarlo y de esa forma llegaría al reino de "Lin mer", una tierra mítica y legendaria.
Supuestamente yo era la elegida por una milenaria profecía. "Cinco mil años después de la fundación de "Lin mer", una adolescente de raza humana, librara al reino de la temible bruja "Malicia".
Era absurdo seguir leyendo esas tonterías y deje un pergamino a un lado.
Me olvide de ese asunto; cene y me fui a dormir. A eso de las doce de la noche una intensa luz me despertó: era una puerta abierta. Y una grave voz pronuncio:
- Atraviesa el portal y cumple con tu destino, Nancy.
Una fuerza ciega me guio hacia la puerta y perdi el conocimiento. Cuando desperté me encontraba (lo supe mas tarde) en el castillo del rey "Jonax", soberano de los
elfos.
- Tu eres la elegida- dijo el rey- Tu nombre estaba escrito en el libro de nuestras profecías. ¡Liberamos de las bruja que nos gobierna hace mas de dos mil años!
- ¿Que debo hacer, su majestad? - respondí resignada. Todavía no sabia si lo que estaba viviendo era un sueño o una alucinación.
- En primer lugar, descansar. Mañana estará preparada tu armadura y tu espada. No debes olvidar tu varita mágica. Con las primeras luces del alba, llegaran
los ejércitos de los enanos y los gigantes. Tu reino no posee rey desde hace cientos de años, por eso ayudaremos a liberarlo. Ademas, nosotros, los elfos, junto a muchos pueblos, somos victima del poder de ese ser malvado.Nos sublevaremos y atacaremos el palacio de la bruja " Malicia".
Al día siguiente partimos del castillo de la comarca de los elfos. Debíamos atravesar montañas, lagos y valles.
Después de dos días de viaje divisamos el tenebroso palacio. En seguida el ejercito de la bruja se dispuso a atacarnos. Eran trolls y dragones.
- ¡Déjenme a mi! - tome mi varita mágica y dije: ¡roccio, manatiak, azukr!
Y una gran bola de fuego quemo vivo a los trolls. Apunte hacia el cielo y los dragones cayeron muertos al suelo.
- ¿Como hice eso? No se nada de magia.
- Tienes un poder innato - respondió Scrauk, el monarca de los enanos.
Se oscureció el cielo abruptamente, y un rayo cayo y mato a varios gigantes. Los elfos y los enanos se esparcieron, huyendo del campo de batalla. Y me dejaron sola frente al palacio de la bruja.
De repente, una misteriosa mujer apareció de la nada. Estaba vestida de negra, usaba una larga capa y un sombrero con forma de cono muy gastado. Me miro y de sus ojos broto un rayo de color azul que impacto en mi pecho. Caí y creí que iba a morir.
- ¡Soy Malicia! Y tu debes ser "la elegida". Prepárate para morir, niña.
A pesar de sentirme muy dolorida, me levante y apunte mi varita hacia ella.¡Ricken, rocken!, pronuncie sin saber el significado de esas palabras. Ese hechizo hizo que la bruja fuera decapitada. Su cabeza rodó y su cuerpo estallo en mil pedazos.
- ¡Bravo! - Gritaron al unisono los ejércitos de los elfos, de los enanos y de los gigantes - ¡Somos libres, Nancy!
A la medianoche, atravesé el portal mágico y retorne a mi hogar con la promesa de regresar pronto al reino de "Lin mer". Todos los ejércitos me coronaron reina de esa tierra.
Al día siguiente fui a la escuela y volví a ser una adolescente común y corriente. Y repartí mi tiempo: los días de semana era Nancy Ronald y los fines de semana, la reina del legendario reino de "Lin mer".
- ¿Es usted la señorita Nancy Ronald?
- Si - afirme.
- Soy Gerald, el hechicero. Este paquete es para usted; contiene una varita magica y un pergamino con instrucciones.
Lo mire y supuse de que se trataba de un chiflado que se había escapado del manicomio.
Cuando estaba a punto de responder el hombre desapareció; se desvaneció por arte de magia. Me asuste muchísimo y entre a mi casa.
Abrí el paquete y encontré una varita de madera y un pergamino. Lo leí.
Decía que esta noche a las doce en punto se abriría un portal, debía atravesarlo y de esa forma llegaría al reino de "Lin mer", una tierra mítica y legendaria.
Supuestamente yo era la elegida por una milenaria profecía. "Cinco mil años después de la fundación de "Lin mer", una adolescente de raza humana, librara al reino de la temible bruja "Malicia".
Era absurdo seguir leyendo esas tonterías y deje un pergamino a un lado.
Me olvide de ese asunto; cene y me fui a dormir. A eso de las doce de la noche una intensa luz me despertó: era una puerta abierta. Y una grave voz pronuncio:
- Atraviesa el portal y cumple con tu destino, Nancy.
Una fuerza ciega me guio hacia la puerta y perdi el conocimiento. Cuando desperté me encontraba (lo supe mas tarde) en el castillo del rey "Jonax", soberano de los
elfos.
- Tu eres la elegida- dijo el rey- Tu nombre estaba escrito en el libro de nuestras profecías. ¡Liberamos de las bruja que nos gobierna hace mas de dos mil años!
- ¿Que debo hacer, su majestad? - respondí resignada. Todavía no sabia si lo que estaba viviendo era un sueño o una alucinación.
- En primer lugar, descansar. Mañana estará preparada tu armadura y tu espada. No debes olvidar tu varita mágica. Con las primeras luces del alba, llegaran
los ejércitos de los enanos y los gigantes. Tu reino no posee rey desde hace cientos de años, por eso ayudaremos a liberarlo. Ademas, nosotros, los elfos, junto a muchos pueblos, somos victima del poder de ese ser malvado.Nos sublevaremos y atacaremos el palacio de la bruja " Malicia".
Al día siguiente partimos del castillo de la comarca de los elfos. Debíamos atravesar montañas, lagos y valles.
Después de dos días de viaje divisamos el tenebroso palacio. En seguida el ejercito de la bruja se dispuso a atacarnos. Eran trolls y dragones.
- ¡Déjenme a mi! - tome mi varita mágica y dije: ¡roccio, manatiak, azukr!
Y una gran bola de fuego quemo vivo a los trolls. Apunte hacia el cielo y los dragones cayeron muertos al suelo.
- ¿Como hice eso? No se nada de magia.
- Tienes un poder innato - respondió Scrauk, el monarca de los enanos.
Se oscureció el cielo abruptamente, y un rayo cayo y mato a varios gigantes. Los elfos y los enanos se esparcieron, huyendo del campo de batalla. Y me dejaron sola frente al palacio de la bruja.
De repente, una misteriosa mujer apareció de la nada. Estaba vestida de negra, usaba una larga capa y un sombrero con forma de cono muy gastado. Me miro y de sus ojos broto un rayo de color azul que impacto en mi pecho. Caí y creí que iba a morir.
- ¡Soy Malicia! Y tu debes ser "la elegida". Prepárate para morir, niña.
A pesar de sentirme muy dolorida, me levante y apunte mi varita hacia ella.¡Ricken, rocken!, pronuncie sin saber el significado de esas palabras. Ese hechizo hizo que la bruja fuera decapitada. Su cabeza rodó y su cuerpo estallo en mil pedazos.
- ¡Bravo! - Gritaron al unisono los ejércitos de los elfos, de los enanos y de los gigantes - ¡Somos libres, Nancy!
A la medianoche, atravesé el portal mágico y retorne a mi hogar con la promesa de regresar pronto al reino de "Lin mer". Todos los ejércitos me coronaron reina de esa tierra.
Al día siguiente fui a la escuela y volví a ser una adolescente común y corriente. Y repartí mi tiempo: los días de semana era Nancy Ronald y los fines de semana, la reina del legendario reino de "Lin mer".
martes, 15 de julio de 2014
El ultimo examen
Era el examen final de la ultima materia del secundario (matemáticas). Si lo aprobaba, egresaba. Había estudiado muchísimo, pues si sacaba una nota satisfactoria, mis padres me prometieron viajar a "Disney world".
Me senté en el pupitre. La profesora entrego rápidamente los exámenes. De repente, empece a sentir calor; me estaba sofocando. No podía respirar; me fatigaba. Me faltaba el aire.
"¿Que le sucede, señorita Fernandez?
Sin responder a esa pregunta, salí corriendo del aula, de la escuela, del pueblo. Con desesperación me dirgi hacia el bosque y sin quitarme la ropa me zambullí en un arroyo. ¡Que alivio sentí!
El examen lo desaprobé y no viaje a "Disney world". Y desde ese día jamas pude acercarme a esa escuela ni a ninguna otra. Cada vez que lo intentaba, mi cuerpo
comenzaba a arder y a incendiarse por dentro.
Por eso llegue a la triste conclusión de que soy una ignorante, una burra afiebrada y sin conocimientos.
Me senté en el pupitre. La profesora entrego rápidamente los exámenes. De repente, empece a sentir calor; me estaba sofocando. No podía respirar; me fatigaba. Me faltaba el aire.
"¿Que le sucede, señorita Fernandez?
Sin responder a esa pregunta, salí corriendo del aula, de la escuela, del pueblo. Con desesperación me dirgi hacia el bosque y sin quitarme la ropa me zambullí en un arroyo. ¡Que alivio sentí!
El examen lo desaprobé y no viaje a "Disney world". Y desde ese día jamas pude acercarme a esa escuela ni a ninguna otra. Cada vez que lo intentaba, mi cuerpo
comenzaba a arder y a incendiarse por dentro.
Por eso llegue a la triste conclusión de que soy una ignorante, una burra afiebrada y sin conocimientos.
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