martes, 15 de julio de 2014

A la deriva

Floto a la deriva en mi balsa. Soy una adolescente que sucumbió en un naufragio hace un año. Mis padres fueron tragados por las aguas del océano. Ya perdí la noción del tiempo. Veo a los barcos pasar; me hacen señales de auxilio para rescatarme y me preguntan quién soy. Sin embargo yo los ignoro. Soy feliz en mi pequeña embarcación. Vivo de la pesca y del agua que junto con las lluvias.
A pesar de que extraño a mis compañeros de la escuela ,no quiero tener contacto con la civilización. Soy una alienada, pero también soy libre y nada me ata a este mundo que me produce pánico.

La adolescente loba

Para todo el pueblo fue inquietante la desaparición de Joahna Martínez, una joven de catorce años. Cuando iba a la escuela era una excelente alumna. Las últimas personas que la vieron aseguraban que tenía los ojos descentrados.
Ninguno se atrevió a revelar en voz alta lo que todos conocían: que Johana era una licántropo.
Sin embargo, no desconocían, que durante las lunas llenas, termino con la vida de todos aquellos incrédulos que negaban su condición de adolescente loba.
Cada noche, los rayos blancos de la luna iluminaban a la joven monstruo. Y esta se preparaba para atacar a los que no creían en su poder. Y el pánico invadió a todo el pueblo.

jueves, 3 de julio de 2014

¡Ya no soy una niña, mama!

Ya me canse de que mi mama me trate como a una niña. Tengo catorce años y me gustan todos los chicos de la escuela. Bueno, casi todos.
Ya tengo, prácticamente, el cuerpo de una mujer. Bueno, tal vez me falta un poquito para serlo.
Le puse un freno a mi madre.Fui practica; les contare que fue lo que hice.
Mi madre, el día de mi cumpleaños, acostumbraba a regalarme una muñeca, sin importar que su hija ya fuese una adolescente.
Llego el día de mi cumpleaños. Sabia que mi mama me vendría a buscar a la escuela con la muñeca mas grande de la jugueteria. ¡Que papelón!
-¡ Hola, mi vida! ¡ Feliz cumpleaños, tesoro! - me saludo mi progenitora- Te presento a tu nueva muñeca. Le he puesto nombre; se llama "Magui".
En ese momento, furiosa de rabia, agarre del brazo al primer chico que vi, sin importar que fuera lindo o un monstruo.
- Y yo te presento a Mauro, mi futuro esposo y padre de mis hijos.
Y de esa forma los problemas con mi madre terminaron.

jueves, 26 de junio de 2014

El perro hambriento

Le lleve flores a su tumba. Hacia un año que murió nuestro perrito. Su nombre era “Tobi”. Lo criamos de cachorro. Apareció una noche de invierno; estaba hambriento.
Recuerdo que una vez lo lleve a la escuela  y mis compañeros quedaron encantados al verlo. Mi madre se ocupaba de el: lo bañaba y lo alimentaba.
Pero un día Tobi empezó a comer y comer. Su alimento no lo llenaba. Entonces comenzó a tragar objetos (pelotas de tenis, vasos, copas, basura) y aumento de tamaño. Ya no entraba en el patio y un mes después no cabía en la casa. Era enorme. Tobi no paraba de comer.
Un día me desperté y note que mis padres habían desaparecido;  Tobi se los había devorado.
Y no paró hasta hacer desaparecer, mi casa, mi barrio, toda la ciudad y sus habitantes.
Una vez intento morderme, pero me defendí y lo mate. Le di una patada en la barriga y cayó al suelo.  Abrí  con mis manos su boca y de ella comenzaron a salir todas sus víctimas. Milagrosamente todos estaban vivos, incluida mi familia.
Ya muerto el perro, recupero su tamaño normal; dejo de ser una bestia de diez metros de altura para volver a ser un perro común y corriente.
Deje las flores en su tumba y sonreí al leer su epitafio; lo había escrito mi padre y estaba dedicado a mi madre, que era la ama del canino:
“No debió alimentarlo jamás”

Mis ángeles guardianes

Todo el año trabajé para comprarme la motocicleta. Repartía pizzas después de la escuela. Cuando junté el dinero, me sentí muy feliz. Gracias a mi sacrificio pude darme el gusto de hacer esa compra.
-La felicito, señorita – me dijo el vendedor de la moto.
Me entrego el vehículo, lo puse en marcha y salí a pasear con mi súper moto. Hice dos cuadras y vi que un auto se me cruzaba en mi camino. Bajaron dos hombres y me arrebataron la moto.
-¡Maldición! – dije en voz alta.
Un mes después, cuando iba rumbo a la escuela, me encontré con esos dos sujetos.
-Hola, pequeña. Venimos a devolverte tu moto- dijo uno de ellos.
- No entiendo, si ustedes me la quitaron- respondí sorprendida.
-Te la quitamos para evitar que murieras en un accidente. Estaba escrito en tu destino que ese día ibas a morir. Mi compañero y yo somos tus ángeles guardianes. El peligro ya paso, por esa razón, te entregamos tu moto.
Nunca supe si esas personas estaban chifladas o no. Lo importante es que me salvaron la vida y me devolvieron la motocicleta.

miércoles, 25 de junio de 2014

La vida es muy cara

Estoy cansada de  que mi madre me diga que no puede comprarme  ropa porque no tiene dinero. A veces creo que me miente.
Se me ocurrió una ida: enviaré una carta a la N.A.S.A y me postulare como astronauta. Así tendré dinero.
La respuesta de los americanos llegó al mes:
-Señorita, Yañez. Accedemos a su petición. En estos momentos, no necesitamos astronautas; precisamos robots para explorar el espacio exterior. Si usted está de acuerdo en ser convertida en robot, le enviaremos el pasaje para viajar a Estados Unidos.
Me sorprendió esa respuesta. Era de ciencia ficción.
Lo consulte con mis padres, pero estos se rieron cuando se los  dije.
Dejare la escuela e iré a la N.A.S.A; y me convertiré en robot, pues la vida como ser humano es demasiada cara.

¡El postre, urgente!

Llego el día más esperado. Hoy le confesare mi amor a Lucrecia, la chica más linda de la escuela. Debo aclarar que ella además es mi amiga. Esta noche la invitaré a comer hamburguesas.
-Siento, muchas cosas por ti Lucrecia.
- Creo que te confundes, Luciano. Yo te veo como un amigo-  se levantó de la mesa y se fue.
Su rechazo me dolió profundamente.
¿Qué podía hacer? Me siento angustiado.
-Mozo, nada de hamburguesas, papas y gaseosas ¡Pasaré directamente al postre!